Cómo dar cuerda a un reloj

Hubiera preferido la condena más cruenta a vivir sin la magia que desprendía su sonrisa cuando pasaba por su lado. “Coged las flores mientras podáis”, había leído en algún perdido y polvoriento libro de la biblioteca de su colegio. Sin embargo, pocos saben que las flores desprenden una cicatriz inmarcesible en todo aquel que haya osado a usarlas como regalo. Ojalá ella lea estas palabras. Ojalá ella fuera real. Ojalá ella supiera que él escribe ahora con los pétalos ensangrentados de su corazón esta frase: “¿Qué haría yo con tu vida, si algún día dieras cuerda a mis manos?”

Anuncios

Si

Si me dieran un instante para vivir
un último significado donde agarrar mis palabras
un regazo al peso ciego de la conciencia
en este acantilado interminable de morir torpemente,
Si pudiera poner mi corazón en un lugar seguro
y no en un cuenco de pavesas de cuanto vieron mis ojos,
si, vaciándome el estómago de imágenes,
pudiera borrar todo el daño salpicado
por querer ganarle a la vida
una vida que ya no era mía,
Si pudiera resucitar el niño
que mi orgullo de aceptación
mantiene en una habitación
a cadena perpétua de contar sus días,
Si todo fuera solo por y con amor,
si todo fuera, amor,
y ya no importara
el instante último al borde de la muerte,
la mirada quemada
buscando inaugurar un nuevo mundo,
el daño inocente que multiplica el miedo,
por fin sabría que la vida mereció la pena
porque tú estás a mi lado, y el instante,
la mirada, el dolor,
son este último segundo
que eternamente inventas,
cuando estás a mi lado.

“existen palabras que no cesan de existirse

entre tu boca y mi vida,

palabras que al despuntar del dolor

o las explicaciones, delimitan

y no nacen,

se astillan nudo dentro,

se tumban, violan, sentencian,

asestan corneas y se comban

recrudecen el corazón del niño

hasta el tuétano amarillento de soñar

haciéndolo añicos,

palabras que se asombran bajo la dermis

de un cielo súbitamente horadado

por las hormigas sin útero

palabras como si la noche en huesos viva

gemiese de pánico su pecho petrificado

redoblando uno por uno en sus goznes

los muertos vertidos y más

iracundamente desangelados

que se hubieran sorteado explicar

No son palabras amor,

no son germen ni estambre,

rayada luz desflorada de nervios,

No son puntal contra tu cuerpo,

ni tu cuerpo mismo un labio sin puntal

No son ni el mio

sacrófago de lenguaje,

Ábreme de amor verbalmente,

no dejes que en este punto”

palabras

Poema

Y si te leo, si te compro libros y te los devoro, no es por un absurdo placer intelectual -yo no te amo por un simple juego de espejos ref(v)erencial, yo no te tengo, no eres mi propiedad emocional- ni por un deseo de cubrirte de conocimientos o echarte a tragos de mi lado…

y si te leo, si te compro libros y te devoro, no es sino por una astucia inconsciente que recién ahora desnudo: el inocente amor por recrearte de palabras, por prenderlas en ti como si fueran vestidos de fiesta, por dejarme con ellos colgado de ti, y que yo sea esa breve brisa que te envuelva al alba, que te descubra el cuerpo de lunas, que te abrace nueva a cada mirada, y dejarlas aquí, en tu inconsciente y en duermevelas, como quien no quiere la cosa, como quien solo sabe dejarse la vida a través de ellas…

Y si te leo, si (te) doy la vida por recrearte con cada palabra es por la inexplicable alegría de poder amanecer juntos en todos los sueños, de poder encontrar a mi lado, en cada despertar, el maravilloso milagro de sentir que con tan solo mirarte el poema ya ha sido inventado.

IMG_20170208_120519_187.jpg

Canción

Amor, amor… Siénteme ahora, hablándote a vida abierta, con toda esta vida latiéndome entre los dedos, como si una enredadera naciera desde mi corazón brotando sus raíces para tí, a brazos inmemoriales, aquí, rastreando mi más arrullado ser en tu recuerdo, tan fuerte y decidido, tan libre e indefenso, de ti… siente con toda tu alma, mira cómo me muero de atardeceres, como de plumas, de esquinas y parques, de ganas inquebrantable, de iluminada ingenuidad, cómo de inefable belleza, de hojas y azar, de ascuas, cangrejos, clavijas y caballos, despertar de canciones, de paseo, marítimo, de sangre desbocada de besos, de serena algarabía, de libertad y de repente, cómo me muero, de amor, salpicando sentidos, con sereno desgarro, con ternura desnudez del pensamiento, me muero de ansiar vivir, de ansiar, vivir, vivir y vivir. Me muero por estar contigo, me muero por estar viviendo

a lágrima viva, día tras día, entregado de imágenes, alado de sentidos, pataleando grafías como un niño que solo supiera amar a garabatos, harapiento de sueños hormigueando por tu espalda, desordenado del cielo que ilunventas al pasar,  

mi amor, si me escucharas como yo a tí te deseo, como yo a tí quiero crearme y recrearme, todos los días de mi vida, y demorarme hecho infinitud por ti, hecho polvo, enamorado, y carcajeando acariciar tu cuerpo, calarte de retinas las aceras para que puedas cerrar los ojos al besar, y refugiarme cuando estemos juntos, despistados de juntos, refugiarme furtivo y cálido en un rinconcito de tu memoria, para siempre, mientras me sostienes el pelo y me obligas a no pensar, e irrumpen nubes tendidas ante tus ojos por el simple misterio meteorológico de estar llorando, a infimísimos centímetros de distancia, de felicidad, y te acerco una servilleta para que no te inunde la realidad, y me atas a tu muñeca con la inenarrable necesidad de compartir, te secas los ojos y derramas una historia “Había una vez un chico que conoció a una chica. El escribía historias y ella le inspiró para vivir la mejor historia jamás contada” y yo confío en que todo este ramaje de olas será verdad, que los hilos se mantendrán unidos a pesar de la tensión de kilómetros, confío en que entendamos que el amor es un ovillo con el que se juega entrelazadas las manos, cara a cara, y no una explicación, no una disputa de conceptos y orgullo cuando no se divisa el horizonte con los mismos ojos. Amor mío, espérame, no te canses nunca, no me escuches, no te hables, descorre cualquier palabra que diga de orgullo en la distancia… tan solo aprende a imagínarme, suéñame como cuando estamos juntos. Espérame con los ojos calados de recuerdo. Eso somos, ¿no lo ves? Gracias por existir.

IMG_20161230_190952.jpg

Folículo piloso

Abre la vida para siempre, amor:
Y abraza la alegría del encuentro tras los cristales, El té hirviendo rojo de timidez y de miradas, manos que mueren por enlazarse, pálpito de ojos por descubrirse, y el pacto de una lobotomía como trueque, y una sonrisa indescriptible como trato, paramatarse en sueños; la excusa perfectísima e inconsciente por soñar con estar viviendo en uno inexplicable… Cucarachas, revoltijo de gasterópodos, rata desaliñada, dejada de la mano en tus manos, tentempié de sangre, peine de viejo, hechizo de lluvia por diluviarnos Cantando bajo las estrellas, pies encharcados, empapados corazones que salpican su amor por todas las calles, caracoleadas sopas de otoño y desayuno, hojas secas de arce al azarcolándose en tu bolso por la pura magia de pensarse, pájaros solapados al corazón en un para siempre tan breve, prendidos en la distancia, volando azules y nocturnos picoteando tu sonrisa por la habitación, hilos que juegan a inventar El mundo que día a día creamos, caramelos de sandía y nicotina, guantes dados de la mano paseando frente al mar, zapatillas rotas a mordiscos con ternura y torpeza, pulseras que se van de viaje, y un muérdago hecho de besos en el cabecero de la cama… y una almohada solo para nosotros donde llorar a los ojos todo el amor de una vida esperándonos mientras nos miramos sin tiempo, incrédulos de la fortuna de habernos encontrado y entendemos que somos lo que siempre deseamos, lo que siempre habíamos buscado, que toda la vida empieza ahora, en cada despertar, que no existen calles en las que no nos hayamos derramado a besos, enraizado a abrazos… Te amo porque antes del amanecer ya estabas en mí despertando, porque solo quiero pasarme la vida junto a ti, llevándote mis palabras a la cama, día tras día, escribiéndote en un vaso cada mañana lo único que te puedo decir :

“gracias por existir”.

wp-image-1912121677jpg.jpg

https://youtube/vNT2Xq0jKo8

Desvestir santos

“Creo que en realidad estoy enamorado
de todos los hombres que te has follado”

Isaac P. Muñoz

desvestir-santos

Mecánica amargura coronada de venas

ángulo con que la sangre invita

a arrastrarse vivo, a zurcirse los huesos,

a cavar un vacío

donde insistir íntimamente

en descabellar el sol…

Amor, tumba arriba te penetro hebra a hebra,

enhebro la puntilla de cáncer

que enterrar vivo al feto es…

pelo por pelo, metal contra metal

Púrpura negra, hija agujereada a medianoche,

la muerte da puntadas de semen sin hilo

por pura y dura irresponsabilidad significativa.

Despierta a la cicatriz:

vístete para la ocasión. Tú. O

Todo objeto

es maleable.

Muere matando.

Ama:

Controla aquello que te destruye.

Desbordado de muertos por palpitar

ciudad-sin-sueno

Y por las alcantarillas de los ojos

se ahondarán para siempre los restos

de todos los amores que no pasaron por tus manos.

 

Deberá silenciarse la espesura de la carne

contra el cristal, penetrarse el vaho

de la sangre que no corrió hacia un océano

de amor en pulpa…

Deberá gritarse que la azucena

dio a luz cuchillas contra el agua,

que el quicio insomne de los muertos

de carne estaba llorando láminas de sangre

en cada madrugada

que tú te despertaste

por pánico de no reconocerte…

Deberá gemirse para que no se desborde,

para que no se sepa que existen corazones

que rompieron contra el pecho

su cauce desbocado de labios.

 

Ven a darme de soñar, amor mio.

Ábreme vivo los ojos de vivir la vida.

Que cada palabra nos abrace

su cara oculta por tu espalda;

que cada silencio sea el poema

que inventa el pálpito

de un eterno despertar.