Cómo dar cuerda a un reloj

Hubiera preferido la condena más cruenta a vivir sin la magia que desprendía su sonrisa cuando pasaba por su lado. “Coged las flores mientras podáis”, había leído en algún perdido y polvoriento libro de la biblioteca de su colegio. Sin embargo, pocos saben que las flores desprenden una cicatriz inmarcesible en todo aquel que haya osado a usarlas como regalo. Ojalá ella lea estas palabras. Ojalá ella fuera real. Ojalá ella supiera que él escribe ahora con los pétalos ensangrentados de su corazón esta frase: “¿Qué haría yo con tu vida, si algún día dieras cuerda a mis manos?”

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